domingo, 14 de junio de 2009
sábado, 13 de junio de 2009
viernes, 12 de junio de 2009
LENDAS- O LAGO DE DONIÑOS

Hai moitos anos apareceu un pobre percorrendo a cidade de Valverde, chegou a unha casa pedindo e dixéronlle:
— iVáiase, que eu non lle podo dar!
E chegou a outra casa dunha señora con dúas criaturas xémeas. A señora dixolle que non tiña nada para dar, pero que ía botar unhas bolas no forno e que se esperaba lle daría delas.
— Ben, pois espero —dixo o pobre.
Esperou, e a muller botou a bola no forno e deulle un pedazo,
0 pobre (que era Xesucristo) díxolle:
— Mire, señora. Aquí hai xente mala e van ter un desengano. Colla por ese camiño arriba e non mire para atrás e será salvada.
— ¿E as miñas criaturas? —díxolle a señora.
— Non se preocupe. Déixeas no camino, que Deus, que ben as ve, xa gobernará.
Entón el marchou e ela colleu por un camiño arriba pero sentiu un ruido, deulle un desmaio e quedou morta.
Apareceu todo inundado, pero as dúas criaturas aboiaron no berce e salváronse. De aí vén o nome de Doniños.
GONZÁLEZ REBOREDO, Xosé Manuel. 1983. Lendas galegas de tradición oral, Ed. Galaxia, Vigo. (Versión recollida po-lo autor en Doniños en 1975).
jueves, 11 de junio de 2009
LUGARES DE PODER- MONT SAINT MICHEL

Normandía… su nombre evoca muchos recuerdos y colores; por un lado, mar y azules; por otro lado, bosques y verdes; pero también ciudades medievales, y cómo no, aquel día de triste recuerdo que tenemos presente en nuestra mente por tantas películas que hablaron sobre el desembarco durante la Segunda Guerra Mundial en las playas de Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword.
Y tras viajar en nuestras retinas, por sus costas, por Honfleur o por Caen, recordamos ese mágico momento en que con nuestro coche enfilamos la Gran Vía, la única carretera que conecta al Mont Saint Michel con el continente.
Allí al volante del coche, vemos aparecer, como si se tratara de un espejismo, entre la neblina la silueta fantasmal de la gran roca, coronada por la abadía benedictina de San Miguel. Y poco a poco, esa imagen casi fantasmal, se va perfilando para deleitarnos con su belleza y con su imponente elegancia. Rodeados de riadas de peregrinos que acuden al monasterio, finalmente llegamos a las puertas de la ciudadela. Y entonces, la primera fascinación, se transforma en admiración.

Su Historia y Leyenda:
… y desde aquel mirador, viajamos en el tiempo, a aquéllos siglos en que allí no había más que una gran masa rocosa que se alzaba entre los límites de Normandía y Bretaña. El Monte Tumba, así se le llamaba allá por el siglo IV, cuando el bosque de Scissy ocupaba toda la zona. Aquél lugar ya era por aquél entonces un lugar de peregrinación y de ermitaños.
Cuenta la leyenda que San Auberto, que era obispo de Avranches, una ciudad cercana al Mont Saint Michel, recibió una noche la visita del Arcángel San Miguel, quien tocándole en la frente, le introdujo la idea de la construcción de una Abadía en aquel monte, dedicado a su nombre. Corría el año 708.
Piedra a piedra, se levantó aquel inmenso Santuario sobre la roca, y en poco tiempo a su alrededor se fueron estableciendo los peregrinos, conformando la actual ciudadela que la rodea.
Sin embargo, apenas un año después, en el 709, un gran cataclismo hizo que el mar se adentrara en tierra e inundara toda la zona, dejando aislado el Mont Saint Michel. Desde entonces, el monte se ha convertido en una auténtica fortaleza, pues ese fenómeno de las mareas se repite dos veces diariamente, dejando a la ciudadela y su Abadía unida a tierra solamente por su carretera. Dicen que es tal la velocidad a la que suben las mareas, que el agua atraparía con facilidad a un caballo al galope… por eso, con cada subida del mar, las campanas del Monte, avisan con suficiente antelación, pues se ha convertido en casi una tradición o una curiosidad turística, el observar esa subida del mar a ras de orilla.
Muchas leyendas han corrido desde su construcción en el 708; desde aquel día en que supuestamente el mar atrapó en su huida a una mujer embarazada, y ésta reapareció andando por la orilla y con su niño en los brazos, cuando el mar volvió a apartarse; hasta los que creen tener visiones de enfrentamientos mitológicos sobre el propio monte entre las fuerzas del mal y el Arcángel San Miguel.
La Ciudadela
Sobre una isla de 900 metros de circunferencia y 80 de alto, lo primero con lo que nos encontramos es con el pequeño pueblo que rodea a la Abadía. No hay nada más agradable que callejear por la muralla, y no sólo ir admirando el paisaje que desde ella se tiene, sino también disfrutar con las numerosas tiendas de souvenirs que hay en el pueblo. Y es que este pequeño pueblito vive de eso; del turismo; de los peregrinos. Son varias las callejas empinadas las que suben hacia el Monasterio; y en todas podremos comprar los típicos recuerdos, y sobre todo la clásica figura de san Miguel. Por lo demás, poco hay que ver en el pueblo, salvo quizás la Iglesia de St. Pierre, un pequeño edificio de los siglos XV-XVI.
La Abadía
El conjunto monástico comprende la iglesia abacial (la que en cualquier foto se puede ver en lo más alto del Monte), la abadía románica, al oeste, y la Mervell al norte, donde se encuentra el famoso claustro, construidos por los monjes benedictinos en el siglo XIII. A ella se accede desde varios senderos, a cual más lleno de gente que suben bien por admirarla, bien por orar entre sus muros; senderos que serpenteantes y empinados llegan hasta las mismas escaleras de acceso, las que nos abrirán paso hacia su nave de estilo románico…
… y tras descender nuevamente hasta los mismos pies del monte, donde la marea inunda sus tierras, nos volvemos para echarle una nueva mirada, y grabar en nuestras retinas su imagen mágica…
“Peregrino, siembra tu sueñoa mis pies, en mi orillaallí donde el mar se hace dueñoaquí donde mi luna brilla…”
miércoles, 10 de junio de 2009
QUISIERA BEBER DE TU FUENTE, por Mary Hermo
Quisiera beber de tu fuente,
de esas frescas y dulces aguas,
quisiera navegar en tu río,
donde tus sueños y los míos
se unen a esa tranquila corriente,
que une el río con el mar.
Quisiera abrazarte con el alma,
dulcemente, y así
poder regalarte
el tesoro escondido que
bailando en el mar estaba.
Quisiera decirte, que
la pasión y las olas
son la corriente,
que jamás abandonará
mi mente.
Quisiera regalarte
un sueño, un anhelo,
y así, hasta el fin de los días
poder enternecerte.
Mary Hermo.
de esas frescas y dulces aguas,
quisiera navegar en tu río,
donde tus sueños y los míos
se unen a esa tranquila corriente,
que une el río con el mar.
Quisiera abrazarte con el alma,
dulcemente, y así
poder regalarte
el tesoro escondido que
bailando en el mar estaba.
Quisiera decirte, que
la pasión y las olas
son la corriente,
que jamás abandonará
mi mente.
Quisiera regalarte
un sueño, un anhelo,
y así, hasta el fin de los días
poder enternecerte.
Mary Hermo.
martes, 9 de junio de 2009
MITOLOXIA GALEGA-O URCO

O Urco é unha figura mitolóxica existente en Galicia. É un animal fantástico, especie de can negro, de extraordinarias proporcións, con cornos e orellas longas, a presenza do cal é considerada de mal agoiro. Segundo a mitoloxía popular, o urco habitaba nas beiras do río Lérez, nunha tebrosa paraxe que chamaban borrón. A lenda do urco deu lugar nos anos 1877 e 1878 á celebración duns festexos de Entroido en honra do fatídico monstro.
En Asturias existiu tamén a crenza no urco, pero no tocante a ese nome e a ese animal fabuloso di o mitólogo asturiano Constantino Cabal: «En tiempos antañones se debió llamar huerco todo lo que llegaba hasta nosotros como aviso de la tumba. Huerco, la sombra del futuro muerto; huerco, el ataúd en que se metía; huerco, el perro que aullaba por la noche...; y huerco, todo animal agorero de igual significación».
Descrición
O Urco é unha sorte de can de grande corpo, negro coma a noite e peludo tal que un castrón ; cunhas orellas moi cumpridas e uns cornos pequenos, ademais dun rabo mouro tamén como toda a pelaxe, semellante á do can, máis cunha presa de cabelos coma dun xeme de longo no cabo, imitante a un pincel.
O Urco non adoita verse doadamente - e máis vale así - pois agáchase nas fochas entre os penedos das ribeiras do mar, e a súa presenza coñécese polo seu oubeo. Porque este oubeo é coma un forte e chión asubío laioso, que parece que, ó se escoitar, xea o sangue nas veas e estarrece o corpo todo nun arreguizo de pavura, coma se a un lle chantasen un coitelo no peito.
E ten que ser así, porque sempre que o laio mendoñento de tal oubeo se deixou ouvir, aconteceu unha desgraza: alguén morreu sen se saber como nin por que, pois aparentemente os accidentes non tiñan explicación posible.
lunes, 8 de junio de 2009
BOIRO MÁXICO- A FERVENZA DE CADARNOXO

Invítovos a que coñezades a Fervenza de Cadarnoxo(Boiro). Podedes chegar ata aquí seguindo a estrada provincial que une Noia con Boiro.
É un lugar moi fermoso, . . .onde os amantes da natureza poderedes desfrutar dunha paraxe que ofrece a compañía do monte e das árbores. Alí podedes atopar a serena calma das augas que caen dende a Serra do Barbanza e que van camiño da Ría de Arousa.
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